domingo, 18 de mayo de 2014

Deshaciendo.

Pienso demasiado en vos. Como si lo merecieras. Nos imagino dormidos en la misma cama, soñando los mismos sueños. Me imagino despertando a tu lado, abrazándome. Respirando cerca de mi pecho, como si desearas que todo permaneciera así. Tu piel tocando la mía, de una manera tan íntima que diera la sensación que jamas podrían despegarse.

Pero te pienso demasiado. Te tengo en cuenta demasiado. Para mis silencios y mis palabras, para mis lágrimas y sonrisas. Para mis salidas y mis encierros. Estás siempre presente. Como si te rindiera algún tipo de cuenta innecesaria, que yo sé que vos no me pedís. Pero está implícito. Todo lo que hago, todo lo que digo, está antepuesto tu nombre, tu mirada, tu cuerpo, tu ser entero.

Cada hora que pasamos lejos, pienso “qué estarás haciendo?”. Me pregunto ahora si en tu cabeza ronda alguna imagen nuestra cuando los días pasan y no alcanzas a tocarme la cara. Es a esa distancia a la que le temo. A la distancia de estar juntos pero solos, cada uno en sus ocupaciones, en sus silencios.

Pospongo cualquier cosa con tal de verte. Vos, mi prioridad. No debiera ser así, o no. No estoy segura de qué cosas son las correctas. Debería tomarme a mi como prioridad, mis deseos para ser cumplidos en primera instancia. Después, el resto. Como si mi mundo fuera solo mío. Lo demás sería relleno indispensable para sobrellevar la vida.

Es que, quizá esté equivocada al pensar que somos dos. Y siendo dos, las cosas son a la par, tirando para el mismo lado. Porque si uno tira más, el otro queda lejos, apartado.

No te veo jugando conmigo. No te siento construir conmigo. Yo creo que estás en otro lado, más allá de todo. No digo que no me quieras, no digo que no desees lo mismo que yo. Solo digo que te acostumbraste a tus tiempos, a tus soledades… y yo he venido a invadirlo todo. Acaso me tomé un atrevimiento muy grande y llenarte de besos esos rincones vacíos de tu vida.

Se siente frío. Se siente demasiado espacio para mi sola. A veces, veo mis cosas tiradas por todos lados y pienso que quizá debería recogerlas, guardarlas y caminar. Un paso tras otro. Sin darme vuelta, sin pensar en tu cariño, sin importar cuánto me hagas falta. Caminar. Lejos. Encontrarme. Sentirme. Realizarme.

Pero te pienso demasiado. Como si no lograra ver más allá de vos. Y los sueños que me inventé en tu cama, mientras duraba tu beso. Nos pensé juntos, con hijos, con ganas de más abrazos.
Y vos, en qué pensas cuando pospones nuestros encuentros? Cuando te sobran excusas para no mirarme a los ojos. Cuando pasan horas y días sin mis noticias.

Quizás sea yo la que no quiere vivir si vos no estás, aun sabiendo que se puede, que nadie murió por amor. Quizás vos ya estés demasiado acostumbrado a acompañar tus momentos de vos mismo.

No. No digo que no me quieras. Yo sé que sí. Pero es la forma en que a mi me deja incompleta.



Verónica. 18/05/2014