"... Yo sé muy bien que fui a buscarte sin buscarte,
y encontré el silencio adormecido de esa calma fugaz que se enciende cada vez que rozas mi piel.
He oído tu alma en la noche, decir de pronto palabras de viento en sollozos, partidos por el mar y la lluvia;
y me diste el calor de la arena empapada de sal...
He visto a tus ojos derritiéndose en silencio, por aquello que callas; mostrándome tus laberintos sin llave, el camino de la puerta al corazón.
Me han dicho tus labios que entrara a tu vida,
y aquí estoy, como la sombra pegada a tu cuerpo cada vez que te vas;
golpeando paredes de hielo, que aturden el rocío de tus besos...
Y tu alma, tan tierna y divina, me muestra tus sueños, que son los míos...
y siguen siéndolo aún después de tantos kilómetros recorridos.
Aún tu magia brilla sobre mi luz,
y no habrá tumbas que guarden mi secreto, con flores secas adornando lo incierto.
No te quiero sentado, escuchando sentencias de augurio y penas nostálgicas de dulce agonía;
te quiero de pie, buscando motivos para cuidarme del frío, para sobrevivir a mis silencios.
Quiero encontrarte grabado en mi pecho, con sangre de tus besos;
quiero abrazarte para que te enteres lo grande que crece cada día esta ilusión de ser por siempre esa razón por la que vivas.
Sé bien que te encontré sin buscarte, sin desearte...
y comprendí que si me faltas,
esos recuerdos se perderán en un sin fin de preguntas que nadie, jamás, responderá.
Y te quedarás dormido en mi pecho, haciendo de mis brazos las alas que te lleven al cielo,
desde donde te has caído alguna vez, hermoso ángel negro.
Permanecerás colgado de una nube, enterrando los sueños que has bordado en mi cabeza,
enfriando susurros con cenizas de hielo.
He comprendido que SI ME FALTAS,
es un verbo que no rima con mi vida,
y sin embargo, me quiebra en pedazos de llanto gris...
porque me deja el aliento seco
esa idea de que tu sol ya no alumbre en mi ventana,
dejándome el vacío de sostén.
Y despierto alterada, gritando tu nombre en la noche...
y ahí estás, observándome perdido en el tiempo,
con tu mirada fija en mis ojos,
colgado de la nube que te trajo hasta mi.
Estás ahí, a mi lado,
con tu corazón en la mano...
que me entregas sin condición ni sabores amargos,
solo tu dulzura.
Estás cuidándome de viejos fantasmas que conocen mis penas
y la debilidad que me gana.
Sentado aquí,
sin nadie alrededor;
nada que necesites más que el calor de mi esencia
flotando sobre tu cabeza...
amándome, sintiéndome entre pétalos de algodón.
Y yo ahí, habitando tu espacio,
desandando tus miedos y ataduras.
Quizás hayas deseado tanto ser parte de mis sueños,
que has penetrado mi vida con tu presencia,
y habitas el rincón más oscuro de mi alma...
Y has cambiado el rumbo del destino, el sentido de todo...
Has brotado como una flor entre la sequía,
para llenar mil espacios vacíos, mojando heridas con agua bendita de tus lágrimas...
Has nacido en mi alma, entre surcos de tristeza,
para traerme paz,
evadiendo soledades que, aburridas,
hoy envidian el resplandor que emanan nuestros cuerpos juntos;
observándonos desde el rincón de los lamentos,
donde aguardaba un lugar para mi,
tentándome a rendir mi fe entre llantos y espina...
un lugar frío que ya no me roza.
Si me ves rendida alguna vez... llena de flores las cenizas de mi alma".
Verito_Quimera 21/09/2005
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